domingo, 22 de noviembre de 2015

Presentación del blog

Hola a todos, me llamo Andrés, aunque en Internet (y en determinados ambientes) también se me conoce como Ender. Soy un tío de 24 años. Tengo mi carrera, mi casa, mis padres, mi gato, mi ropa, mi grupo de música, mi ordenador portátil Mountain Studio Mx, que tiene una tarjeta gráfica que es para flipar. Y aunque no lo parezca también tengo amigos. Tengo muchas cosas pero estoy en un momento de mi vida en que me siento solo, desamparado y desesperanzado. ¿Y dónde paso la mayor parte de mi tiempo? ¿En el psicólogo? ¡No, en los bares! En esos templos de la era moderna donde la gente se relaja, se alcoholiza y se lo pasa bien. Mi ciudad es Pamplona, por suerte o por desgracia, como siempre digo. A veces es una tremenda suerte, y la mayor parte del tiempo una puta desgracia. Pero que eso no nos deprima.

¿Estás en la cuna del Opus Dei y no sabes muy bien por qué? ¿Eres nuevo en la ciudad? ¿Eres un veterano resabidillo y te crees que te las sabes todas? Pues este es tu blog. Como no tengo nada mejor que hacer con mi vida y para deleite de todos, escribiré sobre los bares de Pamplona que me llamen la atención, porque me gusta escribir y porque es el único tema, junto con los videojuegos, que entiendo de verdad.

Os pongo una foto mía de un día que fui al campo. Fue hace tanto que ni recuerdo, pero ya que voy a alimentar la cultura urbanita, quiero equilibrar un poco la balanza.

Foto robada a Alex Bezdicek. Aún hoy miro Facebook para escribir bien su apellido.

En este blog no vas a encontrar dilemas morales sobre las drogas y el alcohol. Tampoco vas a encontrar crítica gastronómica. No voy a plantear el debate de si es lícito o no matar el tiempo en los bares, que otros se encarguen de eso. Voy a hablar de mis experiencias y mi realidad: sensaciones, recuerdos y vomitonas. Todo desde un punto de vista muy subjetivo. A la derecha puedes encontrar las etiquetas (temas) de las entradas, para que encuentres tu bar ideal.

Si te sientes identificado con lo que digo, o te gustaría tener experiencias similares, pásate por el bar en cuestión. Si no estás en Pamplona en estos momentos, ¡tampoco es para echarse a llorar! Gracias Leila por darme la idea de hacer esto. Los demás, pasen y vean.

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