Foto robada de http://pamplona.nowies.com
Horario: más o menos hasta las tres de la mañana, pero depende del día.
Resumen: Birrabox y Praga, dos tiendas hermanas para comprar cerveza de mucha calidad a muy buen precio, llevártela a casa o bebértela en la calle.
Lugar: Birrabox está en la calle San Agustín 28, y Praga está en La Mañueta, no recuerdo el número. Ambas en el Casco Viejo.
¿Qué tal, bebedores y bebedoras? Ya estamos en la segunda entrada de Bares de Pamplona, tu guía de salvamento para no aburrirte hasta la muerte en Pamplona. Para esta segunda entrada también había pensado escribir sobre algo especial. Quiero hablar sobre dos puntos de venta de cerveza a pie de calle. Pero... Un momento, ¿esto no era una guía de bares? ¡Una tienda de cerveza no es un bar! Formalmente, diríamos que esto es cierto. Pero cambiando un poco el prisma y obviando el hecho de que en una tienda de cerveza no puedes beber cerveza, por todo lo demás es un sitio muy parecido a un bar. Además, aunque paso mucho tiempo en bares también soy un consumidor habitual de este tipo de sitios, así que por qué no mencionarlos aquí. Es que además hay algunos que están genial, como estos dos de los que quiero hablar. Todo son ventajas (salvo el alcoholismo y la cirrosis, pero de eso no hablamos nosotros).
Mi relación con las latas, las yonkilatas, las litronas, etc. es extensa, como cualquier otro pamplonés de mierda podría decir. Cuando era un chaval ya me gastaba mis dineros en este tipo de cosas para hacer botellón por la tarde. En la actualidad recurro a las tiendas de birra en tres momentos distintos:
-Cuando voy a beber a casa de algún amigo, es tarde y los supermercados están cerrados.
-Cuando salgo de casa y voy a los bares, es tarde y he tenido un día muy jodido.
-Cuando estoy en un bar y quiero desplazarme a otro. "Pal camino".
Quiero aprovechar para mencionar a cuatro grandes de la movida yonkilata, que me han acompañado durante muchas noches y me han ofrecido su casa en el Casco Viejo a modo de piso franco alcohólico, dónde he acabado en multitud de ocasiones. Me refiero a los míticos Weys: Gonzalo, Santi, Humberto y Alvar. Ya solo me queda Santi, los otros tres han emigrado. Que su nombre no caiga en el olvido. Con ellos bebí muchísimas litronas y gracias a ellos conocí el Birrabox.
Los Weys. Foto robada del perfil de Facebook de María Rotaeche. Gracias maja.
Antes de hablar estrictamente de lo que nos ocupa también quiero mencionar dos tiendas de birra a las que suelo recurrir muchísimo. Una de ellas es el chino que hay al principio de la Calle Mayor, según entras por la Plaza de los Ajos. Estratégicamente es genial por estar al principio del Casco, si te diriges por ejemplo a la Calle Calderería, no dudes en pillarte una birra "pal camino". Otro sitio que está muy bien es "Primoh, chuches con mimoh!", en la calle Navarrería. Una tienda de cerveza donde te permiten mear. Genial.
En cuanto a Birrabox y Praga, son dos tiendas que básicamente se basan en lo siguiente. Una completísima carta de cerveza de calidad y frías, a un precio barato. En serio, tienen como más de doscientas marcas, todas buenas, y es más barato que un bar. Pongamos que un tercio de la cerveza más extraña y más importada que te puedas imaginar te sale a unos dos pavos. Voy a decir una cosa y no quiero que se pare el mundo. No soy un experto en cerveza. Apenas entiendo de marcas, de texturas y de procesos. Yo solo entiendo de pasarlo bien. Pero el mundo de la cerveza es complejo y extenso, y merece ser conocido al menos en un mínimo, por varias razones. En primer lugar porque hay cervezas que saben mejor que otras. Si tienes hambre, te puedes conformar con freírte una hamburguesa de Campo Frío, pero te la vas a gozar más si vas a la carnicería de abajo, compras carne picada y te montas la hamburguesa del siglo. Lo de la cerveza es parecido. Y en segundo lugar, la resaca. Es sabido por todo bebedor que a mayor calidad de bebida, menor resaca.
Pero que nada de esto nos asuste, con estas tiendas el proceso de aprendizaje es muy sencillo, y no hace falta dedicarle ningún esfuerzo. Los dueños son muy majos. Oleksander en Birrabox, en la calle San Agustín frente al Aquabox, y Helena en Praga, en La Mañueta frente a los churros. Puedes llegar y decir: "¿qué me recomiendas?". Yo soy amigo de preguntas como: "me gusta la Guinness, ¿tenéis algo parecido?". Te darán una cerveza, acéptala, confía, tienes un noventa por ciento de probabilidades de que te guste.
Llegados a este punto puedes hacer lo siguiente. Irte a tu casa a bebértela, o quedarte por la calle y bebértela. Nunca he sabido con exactitud el estado de la ley en Pamplona en lo referente a beber alcohol en la calle, pero según creo, es legal. Así que no te cortes. Acábate tu birra en alguna plaza, o en la misma puerta de la tienda, y vuelve a por otra. Si es invierno, no te amilanes. El mejor complemento para beber en la calle en invierno son los guantes o mitones. Hazte con unos y a pribar. Que el frío de Pamplona no te impida vivir.
Dije que no hablaría de dilemas éticos y sociales pero ya me estoy fallando. Brevemente quiero apuntar que, al menos en mi caso, este tipo de establecimientos no interfieren en mi vida como cliente de bar y simplemente la complementan. También espero que pronto se pueda sacar bebida de los bares, porque beber en la calle es un placer. Espero que se pueda solucionar el problema del ruido de otra forma, y no con prohibiciones y censuras. Y digo también que si se prohíbe la venta de alcohol en este tipo de tiendas tras las once de la noche, como tanto se está rumoreando, habrá que pensar en emigrar a una ciudad cuyos putos políticos de mierda no den tanto asco. Crítica social breve, brevísima. Y esto es todo por mi parte, hasta la siguiente entrada.
¡Nos vemos en los bares! (y en las plazas).
Gracias a Santi por la info.
