viernes, 27 de noviembre de 2015

Del Aquabox al Birrabox, y del Birrabox a Praga

Foto robada de http://pamplona.nowies.com

Horario: más o menos hasta las tres de la mañana, pero depende del día.
Resumen: Birrabox y Praga, dos tiendas hermanas para comprar cerveza de mucha calidad a muy buen precio, llevártela a casa o bebértela en la calle.
Lugar: Birrabox está en la calle San Agustín 28, y Praga está en La Mañueta, no recuerdo el número. Ambas en el Casco Viejo.
 


¿Qué tal, bebedores y bebedoras? Ya estamos en la segunda entrada de Bares de Pamplona, tu guía de salvamento para no aburrirte hasta la muerte en Pamplona. Para esta segunda entrada también había pensado escribir sobre algo especial. Quiero hablar sobre dos puntos de venta de cerveza a pie de calle. Pero... Un momento, ¿esto no era una guía de bares? ¡Una tienda de cerveza no es un bar! Formalmente, diríamos que esto es cierto. Pero cambiando un poco el prisma y obviando el hecho de que en una tienda de cerveza no puedes beber cerveza, por todo lo demás es un sitio muy parecido a un bar. Además, aunque paso mucho tiempo en bares también soy un consumidor habitual de este tipo de sitios, así que por qué no mencionarlos aquí. Es que además hay algunos que están genial, como estos dos de los que quiero hablar. Todo son ventajas (salvo el alcoholismo y la cirrosis, pero de eso no hablamos nosotros).

Mi relación con las latas, las yonkilatas, las litronas, etc. es extensa, como cualquier otro pamplonés de mierda podría decir. Cuando era un chaval ya me gastaba mis dineros en este tipo de cosas para hacer botellón por la tarde. En la actualidad recurro a las tiendas de birra en tres momentos distintos:

-Cuando voy a beber a casa de algún amigo, es tarde y los supermercados están cerrados.
-Cuando salgo de casa y voy a los bares, es tarde y he tenido un día muy jodido.
-Cuando estoy en un bar y quiero desplazarme a otro. "Pal camino".

Quiero aprovechar para mencionar a cuatro grandes de la movida yonkilata, que me han acompañado durante muchas noches y me han ofrecido su casa en el Casco Viejo a modo de piso franco alcohólico, dónde he acabado en multitud de ocasiones. Me refiero a los míticos Weys: Gonzalo, Santi, Humberto y Alvar. Ya solo me queda Santi, los otros tres han emigrado. Que su nombre no caiga en el olvido. Con ellos bebí muchísimas litronas y gracias a ellos conocí el Birrabox.

Los Weys. Foto robada del perfil de Facebook de María Rotaeche. Gracias maja.

Antes de hablar estrictamente de lo que nos ocupa también quiero mencionar dos tiendas de birra a las que suelo recurrir muchísimo. Una de ellas es el chino que hay al principio de la Calle Mayor, según entras por la Plaza de los Ajos. Estratégicamente es genial por estar al principio del Casco, si te diriges por ejemplo a la Calle Calderería, no dudes en pillarte una birra "pal camino". Otro sitio que está muy bien es "Primoh, chuches con mimoh!", en la calle Navarrería. Una tienda de cerveza donde te permiten mear. Genial.

En cuanto a Birrabox y Praga, son dos tiendas que básicamente se basan en lo siguiente. Una completísima carta de cerveza de calidad y frías, a un precio barato. En serio, tienen como más de doscientas marcas, todas buenas, y es más barato que un bar. Pongamos que un tercio de la cerveza más extraña y más importada que te puedas imaginar te sale a unos dos pavos. Voy a decir una cosa y no quiero que se pare el mundo. No soy un experto en cerveza. Apenas entiendo de marcas, de texturas y de procesos. Yo solo entiendo de pasarlo bien. Pero el mundo de la cerveza es complejo y extenso, y merece ser conocido al menos en un mínimo, por varias razones. En primer lugar porque hay cervezas que saben mejor que otras. Si tienes hambre, te puedes conformar con freírte una hamburguesa de Campo Frío, pero te la vas a gozar más si vas a la carnicería de abajo, compras carne picada y te montas la hamburguesa del siglo. Lo de la cerveza es parecido. Y en segundo lugar, la resaca. Es sabido por todo bebedor que a mayor calidad de bebida, menor resaca.

Pero que nada de esto nos asuste, con estas tiendas el proceso de aprendizaje es muy sencillo, y no hace falta dedicarle ningún esfuerzo. Los dueños son muy majos. Oleksander en Birrabox, en la calle San Agustín frente al Aquabox, y Helena en Praga, en La Mañueta frente a los churros. Puedes llegar y decir: "¿qué me recomiendas?". Yo soy amigo de preguntas como: "me gusta la Guinness, ¿tenéis algo parecido?". Te darán una cerveza, acéptala, confía, tienes un noventa por ciento de probabilidades de que te guste.

Llegados a este punto puedes hacer lo siguiente. Irte a tu casa a bebértela, o quedarte por la calle y bebértela. Nunca he sabido con exactitud el estado de la ley en Pamplona en lo referente a beber alcohol en la calle, pero según creo, es legal. Así que no te cortes. Acábate tu birra en alguna plaza, o en la misma puerta de la tienda, y vuelve a por otra. Si es invierno, no te amilanes. El mejor complemento para beber en la calle en invierno son los guantes o mitones. Hazte con unos y a pribar. Que el frío de Pamplona no te impida vivir.

Dije que no hablaría de dilemas éticos y sociales pero ya me estoy fallando. Brevemente quiero apuntar que, al menos en mi caso, este tipo de establecimientos no interfieren en mi vida como cliente de bar y simplemente la complementan. También espero que pronto se pueda sacar bebida de los bares, porque beber en la calle es un placer. Espero que se pueda solucionar el problema del ruido de otra forma, y no con prohibiciones y censuras. Y digo también que si se prohíbe la venta de alcohol en este tipo de tiendas tras las once de la noche, como tanto se está rumoreando, habrá que pensar en emigrar a una ciudad cuyos putos políticos de mierda no den tanto asco. Crítica social breve, brevísima. Y esto es todo por mi parte, hasta la siguiente entrada.

¡Nos vemos en los bares! (y en las plazas).

Gracias a Santi por la info.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Out of Time


Horario: de seis de la tarde a doce y media/una. Los fines de semana cierra más tarde. Domingos cerrado.
Resumen: bar tranquilo pero activo, donde poder estar a tu rollo o bien tratar de conocer gente, ser atendido con mucha rapidez y no ser juzgado.
Lugar:
  

Esta primera entrada la quiero reservar a mi bar preferido de Pamplona, donde paso la mayor parte del tiempo, el Out of Time. Mucha gente piensa que mi local preferido es el Café Cream, pero la verdad es que no es así. El Café ocuparía un digno segundo o tercer puesto, que no está nada mal. Como digo, hay muchos factores que me llevan a elegir al Out, pero la verdad es que son personales y subjetivos. Soy uno de esos tipos que han aprendido lo que es la tolerancia a base de hostias. Para gustos colores. Personas con mala leche suelen añadir: también hay gente a la que le gusta que le peguen. No es el caso. Una forma de resumir el Out of Time sería: un lugar donde se mea muy a gusto.

En fin, ¿cuáles son esos factores que me hacen elegir al Out? En primer lugar tengo que mencionar el sonido. Teniendo en cuenta que estamos hablando de un bar de tarde, en el que la principal actividad es hablar con otra gente, el ruido ambiental adquiere una tremenda importancia. Me gusta poder escuchar a los demás y no tener que gritar ni alzar la voz. Amo mis cuerdas vocales. Eso por un lado.

Otro punto a favor del Out es la cercanía con los demás. El Out es en esencia un bar de parroquia, es decir, un bar donde los habituales se conocen. Incluso hay un grupo de Whatsapp donde se comentan los dimes y diretes del bar, del que por cierto no quiero saber nada. Pero lo bueno es que este grupo de habituales no está ni muchos menos cerrado, y el bar no sólo lo frecuentan ellos. Es habitual ver la terraza llena de desconocidos y descubrir alguna cara nueva casi cada día.

En tiempos, antes de la reapertura del Café Cream, el Out of Time era el principal lugar de encuentro entre jóvenes de San Juan e Iturrama. Esto suponía un alto grado de unavs, estudiantes de la Universidad de Navarra, que Dios y Balaguer la tengan en su gloria. Pero también de gente variada que se arremolinaba en la terraza y en el interior, así como en el hierbín de en frente. Algo queda de aquella época, en la que muchas veces nos vimos obligados, yo y mis amigos, a usar un taburete como si fuera un mesa, y sentarnos alrededor. En la actualidad es un bar que se mantiene, con mucha estabilidad, en un segundo plano. Gracias a eso la cantidad de gente no es excesiva y nunca nadie me dice: siempre estás en el Out of Time. En definitiva, el Out es como un refugio.

El interior del bar no es muy grande, pero el espacio para emborracharse es amplío, pues el bar tiene dos puertas. Ambas dan a calles traseras, lo que te asegura que nunca te encontrarás con ningún familiar, jefe o compañero de trabajo durante tus horas de golfería. Mola, ¿eh?

Respecto a los niveles de alcoholemia debo decir que últimamente he descubierto un fenómeno curioso. En los bares pequeños se bebe más. Quizás por la cercanía de la barra, quizás porque el nivel de ruido nos invita a pasar más tiempo en el interior. He llegado a estar muy pedo en el Out, aunque nunca he potado en el baño. Fran, el camarero, es una gran persona. Si le caes bien es probable que te toque algún chupito de pacharán a lo largo de la tarde noche, bebida por la que se siente veneración en este bar. Aunque como dicen muchas guías de bares, si pides ser invitado lo más probable es que te quedes a dos velas.

Una de las grandes aficiones del bar es el pinball, también llamado petaco o máquina del infierno. Son habituales los campeonatos en los que el perdedor debe pagar una ronda de chupitos de pacharán para los demás, y uno de Jagermeister para el vencedor. Durante muchos meses, el reloj del bar estuvo parado y siempre marcaba las nueve y seis. Esta hora se tomó como símbolo del lugar (Out of Time = Fuera de Tiempo), por lo que otra gran tradición es tomarse un chupito a las nueve y seis.

Respecto a la música diré que tiene un segundo plano. Fran cuenta con una selección de temas muy digna, todos de calidad, aunque bastante poco cambiante en el tiempo. No es importante.

Si lo que buscas es un bar tranquilo pero activo, donde poder estar a tu rollo o bien tratar de conocer gente, ser atendido con mucha rapidez y no ser juzgado, es tu sitio.

Una última advertencia: el bar a veces sirve de trampolín para acabar en la zona oscura de bares de Iturrama, sobretodo entre semana. Hablo de sitios como el Fuentes de Manao, el Marionetas, o el Ensayo. Cuidado. Si es miércoles, son las doce de la noche, estás borracho ciego y alguien te dice, ¿la última en el Fuentes? Responde con responsabilidad. Yo una vez lo hice y aprendí a bailar salsa.

Para terminar una canción que me recuerda enormemente al gran Out of Time, y una curiosidad: en un Need For Speed (videojuego de coches) existe un bar con el mismo nombre, seguramente por casualidad.

¡Nos vemos en los bares!

domingo, 22 de noviembre de 2015

Presentación del blog

Hola a todos, me llamo Andrés, aunque en Internet (y en determinados ambientes) también se me conoce como Ender. Soy un tío de 24 años. Tengo mi carrera, mi casa, mis padres, mi gato, mi ropa, mi grupo de música, mi ordenador portátil Mountain Studio Mx, que tiene una tarjeta gráfica que es para flipar. Y aunque no lo parezca también tengo amigos. Tengo muchas cosas pero estoy en un momento de mi vida en que me siento solo, desamparado y desesperanzado. ¿Y dónde paso la mayor parte de mi tiempo? ¿En el psicólogo? ¡No, en los bares! En esos templos de la era moderna donde la gente se relaja, se alcoholiza y se lo pasa bien. Mi ciudad es Pamplona, por suerte o por desgracia, como siempre digo. A veces es una tremenda suerte, y la mayor parte del tiempo una puta desgracia. Pero que eso no nos deprima.

¿Estás en la cuna del Opus Dei y no sabes muy bien por qué? ¿Eres nuevo en la ciudad? ¿Eres un veterano resabidillo y te crees que te las sabes todas? Pues este es tu blog. Como no tengo nada mejor que hacer con mi vida y para deleite de todos, escribiré sobre los bares de Pamplona que me llamen la atención, porque me gusta escribir y porque es el único tema, junto con los videojuegos, que entiendo de verdad.

Os pongo una foto mía de un día que fui al campo. Fue hace tanto que ni recuerdo, pero ya que voy a alimentar la cultura urbanita, quiero equilibrar un poco la balanza.

Foto robada a Alex Bezdicek. Aún hoy miro Facebook para escribir bien su apellido.

En este blog no vas a encontrar dilemas morales sobre las drogas y el alcohol. Tampoco vas a encontrar crítica gastronómica. No voy a plantear el debate de si es lícito o no matar el tiempo en los bares, que otros se encarguen de eso. Voy a hablar de mis experiencias y mi realidad: sensaciones, recuerdos y vomitonas. Todo desde un punto de vista muy subjetivo. A la derecha puedes encontrar las etiquetas (temas) de las entradas, para que encuentres tu bar ideal.

Si te sientes identificado con lo que digo, o te gustaría tener experiencias similares, pásate por el bar en cuestión. Si no estás en Pamplona en estos momentos, ¡tampoco es para echarse a llorar! Gracias Leila por darme la idea de hacer esto. Los demás, pasen y vean.